Comarca Campo de Cariñena

Web oficial de la Comarca del Campo de Cariñena

Aridez, lluvias irregulares, contraste térmico e intensidad del viento

El clima del Campo de Cariñena, al igual que el resto de las tierras del valle medio del Ebro, es de tipo mediterráneo continentalizado, con estas características esenciales: en primer lugar la aridez, condicionante habitual de la actividad agraria y claramente visible en el paisaje;

Aridez, lluvias irregulares, contraste térmico e intensidad del viento

El clima del Campo de Cariñena, al igual que el resto de las tierras del valle medio del Ebro, es de tipo mediterráneo continentalizado, con estas características esenciales: en primer lugar la aridez, condicionante habitual de la actividad agraria y claramente visible en el paisaje;

en segundo, la irregularidad de las lluvias, por lo que a años muy secos pueden suceder otros lluviosos que anulan toda significación real a los valores promedios anuales; en tercer lugar, como consecuencia de la posición interior, alejada del mar, los contrastes térmicos entre un invierno frío y un verano muy cálido; y por último, la intensidad y frecuencia del viento dominante, el cierzo, seco y frío, que discurre en dirección NW-SE.

El conjunto nos muestra un territorio seco, con lluvias escasas y un predominio claro de los días sin precipitación. La comarca se localiza en la zona semiárida del valle del Ebro, alejada de la influencia directa de las borrascas atlánticas y mediterráneas, El río Huerva (embalse de las Torcas), la sierra y la llanura aluvial caracterizan el medio natural de Campo de Cariñena. por lo que llueve muy poco: menos de 400 mm anuales en las tierras llanas septentrionales y ligero incremento hacia el sector montano, donde con dificultad se alcanzan los 600 mm. El régimen de estas precipitaciones es equinoccial, con dos cortos periodos de lluvia en primavera y otoño, separados por dos mínimos en verano e invierno. La primavera es una estación de contrastes, con sucesión de tiempo soleado e inestable, como consecuencia del dominio del anticiclón de las Azores en un caso y el paso de sistemas frontales en otro. En verano el dominio del anticiclón de las Azores es absoluto y no llueve; tan solo la formación de tormentas de corta duración, y en ocasiones de gran intensidad, hacen menos acusado este mínimo estacional respecto al que se registra en invierno. Durante el otoño las altas presiones se retiran hacia el sur y permiten la llegada de las borrascas atlánticas y el aumento de las lluvias. Y de nuevo desciende la pluviometría en los meses invernales por la acción continuada de cuñas anticiclónicas que dificultan el paso de los frentes lluviosos.

Otra constante propia de Aragón, a la que no escapa el clima comarcal, es la irregularidad de las lluvias, lo que conlleva la aparición de años muy contrastados y la incierta y anormal presencia de años buenos y años malos para los secanos agrícolas. Ejemplos no faltan: en 1971, un año excepcionalmente lluvioso, Cariñena registró 823 mm frente a tan solo 226 en año 1983; y Alfamén recibió 731 mm en 1959 y no llegó a 254 el año 1970. Además pueden ser lluvias de gran intensidad horaria, temidas por su violencia y por las inundaciones que pueden llegar a provocar, y por el granizo y el viento que con frecuencia les acompaña, que arrasa campos y haciendas. Pero sobre todo son conocidos los largos períodos secos: si se totalizan cantidades de precipitación modestas y caen muy concentradas en el tiempo, forzosamente se darán pausas largas sin lluvia. Los datos actuales y las viejas crónicas confirman la existencia de largas sequías, como ocurrió por ejemplo los años 1973, 1978, 1982 y en particular el largo período seco de 1992 a 1995, o el más reciente de 2005.

 

Respecto a las temperaturas, la media anual es relativamente elevada: varía entre 11 y 15 ºC, según la altitud. Y el contraste térmico entre el verano y el invierno es asimismo alto, como corresponde a la tendencia continental de este clima. En verano el calor es la nota dominante, sobre todo en julio, momento en el cual los valores medios alcanzan los 24 ºC en las tierras más bajas y las máximas llegan a alcanzar muchas veces los 35 ºC. Lógicamente, con la altitud el ambiente se suaviza y las temperaturas son más moderadas. El mes más frío es enero, con promedios entre 3 y 5 ºC, y son bastantes los días con registros inferiores a 0 ºC, variando a lo largo del territorio en función de la altitud y exposición.

 

Como en todo Aragón el viento del NW, el cierzo, es el más representativo de la comarca. Sopla con mayor frecuencia en invierno y principios de primavera, y sus ráfagas han llegado a alcanzar de modo excepcional velocidades cercanas a los 100 km/h. Su presencia provoca fuertes descensos térmicos y por su efecto desecante hace aún mayor la aridez de estas tierras. En sentido opuesto, el bochorno es un viento de menor constancia y velocidad, que cuando tiene procedencia africana provoca un brusco descenso de la humedad y de las condiciones resecas del campo.