Comarca Campo de Cariñena

Web oficial de la Comarca del Campo de Cariñena

Sierra y llanura componen

el paisaje de la comarca

Sierra y llanura componen

el paisaje de la comarca

El Campo de Cariñena se encuentra a caballo entre dos espacios bien diferenciados, sierra y llanura, que tienen claro reflejo en el paisaje. Al sur y suroeste de la comarca las sierras de Algairén, Paniza, Vistabella, Peco y Herrera dibujan un amplio arco montañoso, de aspecto pesado y macizo, pero a la vez muy fragmentado, lo que impide la configuración de una rígida línea montañosa.

En su mayoría, estas sierras están constituidas por materiales cuarcíticos y pizarras que dan forma a lo que se conoce como relieve apalachense, donde las cuarcitas, por su mayor dureza, afloran en las cumbres formando amplias cresterías, mientras las pizarras dan lugar a suaves vallonadas. Una rígida superficie de erosión nivela entre 1000 y 1100 m a todas las sierras, con la excepción de algunos relieves residuales que destacan nítidamente de su entorno, tales como las cumbres de El Espino (1.170 m), Valdemadera (1.276 m), Atalaya (1.235 m) o la Peña de Abanto (1.193 m).

Desde las sierras, y a través de espolones y colinas cada vez más bajas, el relieve se resuelve en formas más o menos suaves que van disminuyendo de altura de manera casi imperceptible hasta confundirse con el otro paisaje que mejor define la comarca, el de la llanura detrítica, cubierta de cantos, unas veces angulosos y otras rodados, que constituyen un suelo suelto y bien aireado, difícil para el cereal, pero idóneo para la vid. El conjunto constituye un amplio glacis o rampa, de cantos cuarcíticos de procedencia serrana y una matriz arcillosa roja, que desciende en suave pendiente de los 700 m a los 400 m, en un buen estado de conservación gracias a la escasa disección de la red de vales que se confunde en la misma superficie detrítica.

La continuidad topográfica de este piedemonte desaparece hacia el norte y nordeste al entrar en contacto con una zona arcillosa, salpicada de cerros y colinas, y las plataformas tabulares marginales a la comarca de La Muela de Zaragoza (627 m) y La Plana (695 m), coronadas por materiales calcáreos resistentes a la erosión que quedan en resalte frente al entorno que las rodea.