Comarca Campo de Cariñena

Web oficial de la Comarca del Campo de Cariñena

Atraviesa la comarca

en su zona oriental.

 

Atraviesa la comarca

en su zona oriental.

 

El Huerva, o la Huerva, nace en el término turolense de Fonfría, a 1.280 m de altitud; en sus primeros kilómetros discurre sobre los altos páramos calizos de la sierra de Pelardos, continúa por Campo Romanos y, después de cruzar el municipio de Vistabella, se ve obligado a dar un giro de 90 grados para adaptarse a las sierras de Paniza, Peco y Herrera.

 

Este paraje, de unos 20 km de desarrollo lineal, en el que se suceden hoces y gargantas con algunos tramos abiertos y cultivados, ha pasado a formar parte de la Red Natura 2000 de la Unión Europea y concierne a las localidades de Vistabella, Herrera de los Navarros, Aladrén, Aguilón y Tosos. La angostura relativa que el valle mantiene entre Herrera y Tosos permitió su cierre frente a Aguilón para dar vida al embalse de Las Torcas (de 9 hm3 de capacidad y una presa de 37 m de altura y 100 m de longitud de coronación).

 

Los últimos obstáculos montañosos son cortados por el río en Mezalocha y Muel, donde se conservan dos obras emblemáticas de la ingeniería hidráulica: en Muel, sobre su magnífico manantial se levanta una de las presas más antiguas de Aragón, una presa romana de unos trece metros de altura, que comparte fama con la Cuba de Almonacid,en el vecino río Aguasvivas. Por su parte, Mezalocha posee un embalse que originalmente data del siglo XVIII (las obras dieron comienzo en 1719) y concluido definitivamente en 1906 tras diferentes avatares; desde entonces el pantano embalsa algo más de tres millones de metros cúbicos de agua, con una sólida presa de 36 m de altura y 74 de longitud de coronación. Tras la villa de Muel, el río avanza por tierras de la comarca de Zaragoza hasta su llegada al río Ebro en la capital de Aragón, después de recorrer 128 km.

 

Por las escasas precipitaciones que recibe su cuenca, el caudal de agua que transporta es muy débil; carece, además, de afluentes con caudales permanentes y los aportes subterráneos son más bien escasos. En régimen natural el Huerva aporta al río Ebro 46,8 hm3 de agua, en forma muy irregular, como corresponde a las condiciones climáticas: en verano e invierno tiene profundos estiajes, que en los años poco lluviosos dejan el lecho prácticamente seco; por el contrario, los caudales altos de primavera y otoño han registrado en algunas ocasiones notables avenidas (las llamadas huervadas), como la más reciente del año 2003, que en el pasado asolaban las riberas y provocaban serios daños en haciendas y construcciones.