Comarca Campo de Cariñena

Web oficial de la Comarca del Campo de Cariñena

Seña de identidad de

sus catorce municipios.

En Aragón, como en buena parte de las regiones mediterráneas, el vino ha sido siempre mucho más que una bebida: es un alimento, un placer y un símbolo tanto cultural como político y religioso.

Seña de identidad de

sus catorce municipios.

En Aragón, como en buena parte de las regiones mediterráneas, el vino ha sido siempre mucho más que una bebida: es un alimento, un placer y un símbolo tanto cultural como político y religioso.

A lo largo de los siglos se han producido por estas tierras vinos de campesinos y vinos de señores, vinos de burgueses y vinos de obreros, vinos de clérigos y vinos de príncipes, vinos de pintores y vinos de poetas, vinos de la jerarquía y vinos de la igualdad, vinos de la distancia y vinos del amiguismo. Y, por supuesto, el vino tiene también un claro uso político y honorífico:

desde la Odisea de Homero hasta las campañas electorales actuales se sirven vinos de honor a los detentadores del poder. Montaigne, muy preocupado por estas cuestiones, no dudó en afirmar aquello de «dadles buen vino a los parlamentarios para que hagan buenas leyes».

Por eso estas páginas pretenden narrar hasta qué punto los vinos aragoneses de Cariñena son un legado cultural de muchas generaciones anteriores, de abuelos y bisabuelos que intentaron transmitir hacia el futuro lo más depurado de su saber.

 

Los vinos de Cariñena han sido objeto desde antiguo de una reglamentación detallada, especialmente para establecer precios de venta y controlar fraudes, reventas y nuevos acaparamientos, lo cual revela un conocimiento bastante exhaustivo de los procesos de vendimia, de la Elaboración y de venta (Sabio y Rodrigo, 1997). Si esto era así, es porque generaciones de viticultores acumularon trabajo, esfuerzos, decisiones y conocimientos orientados hacia nuestro presente. Fruto de ello cuenta Cariñena con toda una tradición vitícola y con toda una cultura asociada a sus viñas y vinos, que puede servir como valor añadido en el mercado para proyectar sus caldos en términos de calidad y de comercialización, y no solo en los mercados nacionales. Hoy, los viticultores de Cariñena, a menudo hijos o nietos de otros viticultores, son conscientes de la importancia de sanear el mercado y de evitar ciertas amenazas, pero también sus antepasados se posicionaron con decisión a la hora de enfrentarse a las repercusiones acarreadas por el cierre del mercado francés, o a las elaboraciones de alcoholes no vínicos de base química. En definitiva, los vinos de Cariñena hunden sus raíces en un pasado que suministra experiencias significativas. Las soleras históricas, cargadas de secretos, proporcionan sabiduría para extraer la taumaturgia de nuestros vinos que, a su vez, nos ayudan a conocer mejor nuestra propia historia.